miércoles, 13 de mayo de 2009

Novedades Nigella papillosa subsp atlantica(Murb) Amich ex G.Lopez

Novedades
Ranunculácea herbácea de unos 50cm , con sépalos de color azul-violáceo y con los uñas de los sépalos de hasta un tercio su longitud sin involucro o con brácteas más cortas que la flor ,estambres con un breve saliente. Sus flores entre 3-5cm de diámetro y folículos no densamente glandulares la diferencia de la otra subespecie (N.papillosa subsp. papillosa) .

Vive en campos baldíos,distribuyendose por el Sur peninsular aunque es una especie que también aparece en el N. de Africa, Azores y Sicilia. Herbazal en la llanura de inundación del río Barbatas próximo a un pinar de repoblación, Huéscar. Granada.

lunes, 11 de mayo de 2009

Flores Paisajismo estilo Ingles

Flores Las actuales concepciones paisajísticas están relacionadas de forma directa con la zona geográfica en la que comenzaron a definir sus particularidades. Pero más allá de las especies florales o arbóreas que determinado clima obliga a proyectar dentro de un jardín, está la propia cultura y filosofía del lugar donde se origina la corriente del diseño. Así, un jardín oriental tendrá pocas líneas en común con uno de inspiración francesa. En este caso, nos ocuparemos de desentramar las características de uno de los estilos más difundidos a lo largo y ancho del planeta: el jardín inglés. En general, podemos admitir la delicadeza racional con la que estas peculiares extensiones de terreno son planificadas. El control es un matiz que reina de forma sobreentendida: no quiere hacerse presente pero, en realidad, de él surgen el resto de elementos. En definitiva, el azar que sugiere es sólo apariencia. El azar de lo estricto El juego del artificio debe pasar por natural, por eso, una de las reglas es revestir de realidad aquellos componentes creados a propósito. Las ondulaciones intencionadas deben ser suaves para que provoquen la sensación de haber estado siempre ahí. Los jardines simulan relaciones estables entre las áreas huecas y los espacios cargados. Lo esencial es que el observador aprecie estas diferencias como innatas al parterre. El eje inglés domina el territorio de un modo más sutil que su hermano francés porque los límites se vuelven irregulares pero perfectamente normales a nuestra percepción. Por otro lado, la especial sutiliza del eje que articula los jardines ingleses queda revelada con una simple mirada al horizonte: allí donde la vista se pierde, se proyectan elementos arquitectónicos que llegan hasta nuestra retina sirviéndola de colchón. La figura de Capability Brown El definitivo suprematismo de estos magníficos diseños verdes llega de la mano de Capability Brown: "el paisajismo inglés no busca paisajes exóticos sino mejorar el paisaje existente". Las áreas eran proyectadas por una especie de 'deuda' con la naturaleza: el jardinero es capaz de mejorar el terreno y éste obedecerá las estipulaciones de su creador para revestirse de la belleza que le promete. Uno de los ejemplos del afán regenerador de Capability Brown será la elaboración de un gran proyecto verde sobre las ruinas de los jardines de Wise. Con apenas cuatros elementos, Capability es capaz de transmitirnos una belleza ordenada. Los pilares arquitectónicos sobre los que se sustenta este vergel son un palacio, un puente, una columna conmemorativa y un templo gótico. El agua actuará como un elemento integrador de la flora y la piedra. La omisión consciente de la intervención humana levanta ampollas en la sociedad de la época. La gran pregunta de sus coetáneos era que, si había que reformar un territorio, ¿por qué no dejar constancia firme de la mano del hombre? Al mismo tiempo, la invasión de la tecnología en infraestructuras como el ferrocarril y la multiplicación de los espacios verdes en el corazón de la urbe, exigías nuevos planteamientos. Las bases del 'Landscape Gardering' Un acontecimiento vendría a asentar el término 'Landscape Gardering' (jardín paisajístico). La decisión real de no habitar el londinense Regent's Park, permitió su apertura al público general. Repton sería el encargado de diseñarlo y colocarlo en la primera línea de los paisajes modernos. Huyendo de las posiciones extremistas de otros jardineros como Wise o Capability, Repton pondría en práctica la conjunción de dos universos: el de los elementos constitutivos del parque y el de las formas y estructuras. El resultado, la vuelta al papel protagonista del jardinero en detrimento del arquitecto. En la misma base, trabaja Jekyll, un jardinero inmerso en la primacía del elemento versus estructura. Destacar especialmente sus impresionantes 'cottages' ingleses, espacios vegetales donde el dominio lo ostenta el componente individual, no la proyección sobre la que se articula. La fantasía y el mundo de los sueños serían la mejor apuesta de otro maestro paisajístico: Girandin, un hombre que concibe el jardín como un espacio pintoresco que acumula sensaciones, paisajes y leyendas. La entrada de las áreas verdes en las programaciones urbanísticas quiso trasladar el jardín privado a amplios terrenos de carácter público. Dos de los que mejor supieron llevar a la práctica dicha metamorfosis fueron Alphand y Barrilet. Hoy en día, podemos disfrutar de amplios jardines en casi cualquier urbe, pero en sus comienzos, el urbanismo verde era todo un reto. La unión entre ciudad y naturaleza concluyó finalmente en un matrimonio bien avenido.

Hierbas Plantas para el frio ; Bergenia

Hierbas Pese a que la naturaleza parece descansar en época de invierno, hay plantas que se empeñan a florecer y desafiar el frío; tal es el caso de la Bergenia Crassifolia. Perteneciente a la familia Saxifragáceas, se trata de un ejemplar procedente de regiones siberianas. Lo más llamativo de esta especie es su floración invernal, por lo que se le atribuye el nombre de 'hortensia de invierno'. Su nombre también se debe a que en este tiempo no pierde sus tallos ni sus hojas. Es de larga duración y requiere muy bajo mantenimiento en jardín. Puede ser ideal para situarla en sombra o semisombra incluso también puede utilizarse para decorar interiores, capaz de crear un ambiente de tranquilidad y armonía para tu hogar. La composición de sus flores brillantes de color rosado, en forma de campanita, y sus anchas hojas verdes, grandes y lustrosas, ofrecen un contraste delicioso con un ligero toque aromático. En el exterior, esta peculiar planta de frío puede alcanzar hasta los 45 cm. de altura Un buen lugar para situarla Para un desarrollo equilibrado se aconseja cultivarla en el exterior. Lo más frecuente es ubicarla en el jardín en todas las estaciones del año, ya que no temen a bajas temperaturas. La fortaleza que la caracteriza permite soportar hasta los -7 ºC, pero puede perder su follaje a los -3 ºC. Sus anchas hojas de color verde brillante suelen enrojecer en época de otoño, pero con la llegada de la primavera comienzan a producir tallos y hojas. Es muy rústica y se adapta bien a diversos terrenos y exposiciones. Un cultivo 'todoterreno' Para que arraigue bien requiere suelos sueltos, ricos en nutrientes y fértiles, aunque se adapta a cualquier tipo de terreno, siempre y cuando, cuente con la humedad y el drenaje adecuado. La plantación será en semisombra, preferentemente, aunque también se puede cultivar en lugares con sol directo (en este caso, necesitaría más humedad). Si piensas plantar en el exterior, procura que sea siempre en un terreno húmedo, con una temperatura de cultivo entre 12 ºC y 15 ºC. Esta audaz perenne se puede tener en pequeñas macetas, incluso en el baño, ya que es completamente resistente a la humedad, el calor y temperaturas ligeramente elevadas; sólo ponle un buen abono y riégala cada semana (una o dos veces a lo sumo). Otro lugar adecuado para ellas es la cocina o cerca de una ventana. Durante los meses de frío, evita mojar excesivamente el sustrato y regar cuando las temperaturas sean muy bajas. Las plantas perennes tienen un período de descanso vegetativo de algunos meses, por lo que durante estos meses no es necesario regarlas tan a menudo. Es aconsejable ubicarla en un sitio lo más fresco posible y muy bien ventilado, ya que no resiste las altas temperaturas que puede llegar a producir la calefacción. A medida que se acerque la época de primavera y los termómetros suban, será necesario aumentar la humedad para conseguir que los ejemplares prosperen y florezcan. Por otra parte, si has optado por el exterior, sus hojas anchas y gruesas lucirán más atractivas en las cercanías de estanques, en bordes y esquinas de los macizos florales. Un mejor cuidado para sorprender La floración se da a finales de invierno y principios de primavera y, para que te sorpendas con flores más grandes, se recomienda retirar las hojas que se ubican justo debajo de la flor, en cuanto ésta empiece a abrirse. Para un mejor cuidado, se aconseja cortarle los tallos florales marchitos y posteriormente podar todos los que hayan florecido desde la parte más baja. Fácil reproducción Se desarrolla a partir de rizomas, y se pueden dividir en otoño para aligerar las matas demasiado grandes y espesas. La época de siembra es de octubre a noviembre o primavera. Puede darse su reproducción por esquejes o semillas.

viernes, 8 de mayo de 2009

Increibles Clasificación según su estilo (VI): Escoba (Hokidachi):

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  • Escoba (Hokidachi): Como su nombre indica el estilo hokidachi, o estilo escoba como suele conocerse en occidente, da la impresión visual de ser una de aquellas antiguas escobas tradicionales puesta del revés.

  • En líneas generales consta de un tronco casi perfectamente recto y vertical hasta una altura que oscila entre un tercio y la mitad de la altura total del árbol, punto en el que el tronco pasa a subdividirse en multitud de ramas, creciendo casi verticalmente, que a su vez vuelven a subdividirse una y otra vez en ramas cada vez más horizontales, hasta conseguir el aspecto característico de una copa redondeada formada por una ramificación muy, muy fina.

  • Es un estilo notablemente indicado para caducifolios como olmos, arces o zelkovas. Es más fueron estos últimos, las zelkovas, los árboles que originalmente inspiraron este estilo.

  • En un caducifolio no solo es posible disfrutar del espectáculo de una copa bien formada cubierta de hojas, sino que en invierno impresiona la abundante ramificación que se escondía debajo.

  • También es uno de los estilos mas nuevos en el mundo del bonsai pues apenas lleva un siglo siendo aplicado, y quizá por su típica forma sea uno de los que más se ajuste a la visión tradicional en occidente de lo que debería ser un árbol en maceta.

  • De todas formas no hay que dejarse llevar a engaño por su aspecto aparentemente simple, pues requiere tiempo y habilidad crear una distribución uniforme y delicada del ramaje.


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Increibles TRANSPLANTE DE ARCE DE VIVERO

Increibles
Esta es la demostración de que con pocos recursos y en poco tiempo se puede hacer un prebonsai decentillo. Se compró esta planta de vivero hace poco más de un año por 9.50 euros, precio muy razonable. Medía 90 cm. Se transplantó a maceta de entrenamiento para dejarle crecer a sus anchas, mucho abono, mucho sol y empezó a "desmadrarse". Luego se quitaron esas ramas que salen a la derecha y se dejó el tronco de la izquierda como guía principal.


Unos meses presentaba este aspecto. Se le dejó crecer hasta 1.20 cm. Además en el verano pasado se le hicieron 3 acodos en el ramaje superior aprovechando la fuerza de creciento.


Un año después de la adquisición (hace 2 meses) procedemos al transplantado y recortado de raices para dejarle otra temporada en maceta de entrenamiento. Apareció un pan de raices espectacular después del plantado un año en akadama 100%. Se procedió a una poda de las ramas ……



….. y recorte de raices para equilibrar la parte aérea con la radical.




Además por el camino se aprovechó para sacar un par de acodos como el que os muestro, acodos que han ido a parar a suelo para que engorden unos añitos.



Y así nos quedó una vez transplantado a la misma maceta de entrenamiento.




A día de hoy con la primera brotación de primavera. Tira hojas de manera muy fuerte y solo queda ir modelándole con los pinzados y alguna poda si se desmadra. Mide 30 cm. de alto (sin maceta) y otras 30 de ancho, nebari de 7 cm.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Jardin Abono para el Bonsái

Jardin Carencias

En ocasiones pueden darse situaciones de carencia de uno o varios de estos elementos, pues es posible que no se encuentren en cantidad suficiente en el sustrato o que, por el motivo que sea, no resulten accesibles para la planta en ese momento. Las causas que pueden llevar a un elemento a no ser accesible para la planta son bastante variadas, pudiendo ir desde un PH inadecuado en el sustrato, hasta que la simple falta de otro elemento impida su correcta absorción.
En cualquier caso conviene estar siempre atento a los síntomas mostrados por la planta y actuar de inmediato aportando un extra del elemento problemático, o del conjunto de ellos, si no se desea poner en peligro el árbol.

Repasando la lista de elementos esenciales tomados del sustrato (los elementos obtenidos de la atmósfera no presentan estos inconvenientes pues siempre se encuentran disponibles), podemos clasificar las siguientes tipologías:

Nitrógeno:
El síntoma más evidente de una carencia de nitrógeno es una clorosis general por toda la planta, pero especialmente más acusada en las hojas viejas e inferiores. Por clorosis se entiende una falta de clorofila apreciable en unos tonos de verde mucho más claros en las hojas, llegando incluso a volverse completamente amarillas.
En los casos más graves las hojas amarillean para luego quemarse y caer. Las hojas jóvenes permanecen verdes más tiempo ya que todavía pueden obtener ciertas cantidades de nitrógeno procedentes de las hojas más viejas. También puede darse el caso en algunas especies de que aparezca una coloración púrpura como resultado de la acumulación de pigmentos de antocianina.
Por el contrario, un exceso de nitrógeno se manifiesta en un follaje abundante, de color verde oscuro con hojas de gran tamaño y un sistema radical muy reducido, algo nada deseable en bonsái. Entre otras cosas porque puede llegarse a la situación de que las raíces sean incapaces de aportar el agua necesaria por toda la masa de follaje desarrollado. La floración y fructificación también suele verse retardada si existe un exceso de nitrógeno.

Los suelos suelen presentar carencias de nitrógeno con una mayor frecuencia que de cualquier otro elemento. Buena parte del nitrógeno presente en el suelo se encuentra en forma de compuestos orgánicos poco aprovechables por la planta, es tarea de un cierto tipo de bacterias descomponer estos compuestos para liberar el nitrógeno en dos formas iónicas fácilmente asimilables por la planta: nitrato y amonio. Estas formas iónicas se absorben y utilizan de forma muy rápida, entre otras cosas porque se disuelven con relativa facilidad, pero también hay que tener en cuenta que son retenidas por el sustrato con una cierta dificultad por lo que los sucesivos riegos arrastran buena parte de ellos. De todas formas el nitrógeno de origen orgánico es el más indicado para su uso en bonsái ya que actúa con una mayor lentitud y permanece en el sustrato por mas tiempo.
El nitrógeno así obtenido nitrógeno se utiliza como materia prima en multitud de compuestos por lo que suelos pobres en este elemento provocarán un lento desarrollo general de la planta. Además se trata de una sustancia necesaria para que la planta pueda llegar a utilizar los fosfatos contenidos en el suelo, lo cual incrementa aun más su importancia.

Fósforo:
Un síntoma característico de la deficiencia de fósforo es el enanismo que presentan estas plantas, al mismo tiempo que las hojas presentan un color verde oscuro. También resulta factible la aparición de pigmentaciones rojizas por la acumulación de antocianinas. Las hojas más antiguas adquieren una coloración café antes de morir.
En general la falta de fósforo dificulta el crecimiento y la madurez de la planta. Se trata de un elemento presente en numerosas proteínas, especialmente en áreas de rápido crecimiento como por ejemplo las puntas de las raíces, yemas, frutos, etc.
Un exceso de fósforo acelera los procesos de maduración y hace que la raíz se desarrolle en una mayor proporción que la parte aérea.

Por importancia se trata del segundo elemento limitante, tras el nitrógeno, en los suelos. Se suele presentar en dos formas iónicas distintas que se absorben a velocidades, la proporción de cada una vendrá marcada por el PH del sustrato lo que en resumidas cuentas hace que en suelos ácidos su absorción sea más rápida que en otros de PH más básico.

Potasio:
Los síntomas de carencias de potasio aparecen antes en las hojas más antiguas, en forma de una ligera clorosis rodeando a zonas necrosadas de color oscuro. Esto es así ya que se trata de un elemento que se transporta desde zonas más antiguas, donde se acumula, hasta las zonas en crecimiento cuando surge la necesidad. Estas zonas necrosadas son porciones de tejido muerto que aparecen con una mayor frecuencia en las puntas y bordes de las hojas, y entre las nervaduras de éstas. Otro síntoma es la presencia de tallos débiles que resultan fácilmente dañados por la acción del viento o la lluvia. Una escasa producción de flores y frutos suele ser también sintomática.

Es la tercera deficiencia más común en los suelos detrás de las dos anteriores. El potasio es un elemento esencial en los procesos de respiración, fotosíntesis y división celular, además de ser uno de los elementos que ayudan a mantener la turgencia en la planta. Actúa de catalizador para que otros elementos puedan realizar sus trabajos, además de ser un elemento que ejerce un cierto control sobre el nitrógeno evitando crecimientos frondosos y blandos en exceso. También contribuye en la formación de clorofila.

Azufre:
Un síntoma típico de su falta es una clorosis general en la hoja, incluyendo venas, generalmente empezando por las más jóvenes. El sistema radical suele debilitarse bastante ante carencias de azufre.
Las hojas también pueden absorber azufre a través de los estomas en forma de dióxido de azufre en estado gaseoso. Este compuesto es un subproducto habitual de determinados tipos de combustión que resulta bastante contaminante, pues al ser absorbido inicia toda una serie de procesos químicos que acaban por inhibir la fotosíntesis y por destruir la clorofila. Aparece lo que comúnmente se denomina "Lluvia ácida".

A diferencia de los anteriores, las raíces toman solo las cantidades de azufre que necesitan dejando el resto para ser lavado por el agua de riego. En realidad suele ser poco frecuente encontrarnos con deficiencias de azufre ya que abunda en la mayoría de los suelos. Es un elemento que forma parte de gran cantidad de proteínas.

Magnesio:
El magnesio es uno de los elemento involucrados principalmente en la formación de moléculas de clorofila. Por lo que el primer síntoma que se produce en ausencia de magnesio es una clorosis en las hojas mas viejas, concretamente entre sus venas, ya que por motivos todavía no de demasiado claros las células situadas en los haces vasculares retienen la clorofila durante más tiempo.

Calcio:
Las carencias aparecen primero en los tejidos más jóvenes, tanto en raíces, tallos como hojas, en forma de tejidos retorcidos y deformados. Es un elemento muy importante en la formación de las paredes celulares, además de en la distribución de azúcares, responsable en buena medida de un vigoroso crecimiento de raíces y ápice. Actúa también como catalizador facilitando la disponibilidad de otros elementos como el fósforo y el potasio.

En la mayoría de suelos suelen existir cantidades suficientes de este elemento como para que no se produzcan carencias, aunque en suelos ácidos con abundantes lluvias o riegos puede llegar a ocurrir. Sobretodo si se usa agua osmotizada.

Hierro:
Las plantas con carencia de hierro presentan también una acusada clorosis entre las venas de la hoja, pero a diferencia de lo que ocurría con el magnesio esta clorosis aparece primero en las hojas más jóvenes. En caso de una grave deficiencia de hierro toda la hoja puede acabar amarilleando o incluso llegando a tomar una coloración blanquecina con amplias zonas necrosadas. En realidad lo que sucede es que las carencias de hierro inhiben la formación de clorofila, a pesar de que este no forma parte de la molécula de clorofila en sí.

Se trata de un elemento que en ocasiones se cataloga como macronutriente a pesar de que se requiere únicamente en cantidades muy reducidas. En suelos básicos, o incluso neutros en determinadas circunstancias, el hierro puede encontrarse bloqueado en el sustrato convirtiéndose en inaccesible para la planta que acabará desarrollando carencias. Excesos de fosfatos, metales pesados, mal drenaje e incluso exceso de riego pueden llevar a esta desafortunada situación.

Cloro:
A pesar de que es relativamente raro que se produzcan carencias de este elemento, pues el cloro se encuentra presente en agua y sustratos gracias a su gran solubilidad, e incluso es arrastrado por el viento, los síntomas de una falta de cloro son: escaso crecimiento, marchitamiento, aparición de zonas con clorosis y tejidos necrosados. Las raíces disminuyen su longitud al tiempo que se hacen más gruesas y en ocasiones las hojas pueden adquirir tonalidades marronosas.

El cloro es uno de esos elementos que la planta va a tomar en grandes cantidades, hasta cien veces más de lo que realmente necesita. Una de sus funciones principales es la oxidación del agua, es decir la ruptura de la molécula de agua llevada a cabo durante el proceso de fotosíntesis.

Manganeso:
A pesar de que no sea una carencia de las más frecuentes, algunos síntomas son manchas de tejido muerto y clorótico dispersas por la hoja.

Se trata de un catalizador de gran importancia para el metabolismo vegetal. Contribuye a la asimilación del dióxido de carbono y a la acción de diversos enzimas.

Boro:
Las carencias de este elemento no son nada habituales aunque en ocasiones se producen patologías relacionadas con la descomposición de tejidos internos. Los síntomas son de lo más variado dependiendo de la edad y la especie, pero tienen en común una falta de crecimiento general de toda la planta, aunque en ocasiones también puede producir anormalidades en el desarrollo.

Su función la verdad es que todavía no se ha determinado con precisión. Se absorbe casi siempre en forma de ácido bórico sin disociar y su distribución por los tejidos es algo lenta.

Zinc:
Su carencia con frecuencia se manifiesta en forma de hojas muy pequeñas, y una notable disminución en el desarrollo de los internudos. En ocasiones se produce una cierta clorosis que indica que el zinc toma parte en los procesos de formación de clorofila, o por lo menos impide su destrucción.

El zinc se absorbe muy a menudo en forma de quelatos de zinc. Se trata de otro catalizador en el metabolismo del planta siendo importante en los procesos de respiración. También es muy posible que participe en la formación de hormona de crecimiento, auxina, por lo que su falta sería la responsable del poco desarrollo de tallos e internudos. Al mismo tiempo el zinc forma parte de multitud de enzimas necesarias para el buen funcionamiento de la planta.

Cobre:
La falta de cobre se aprecia por unas hojas jóvenes de un verde oscuro, deformadas y arrugadas y en ocasiones con rastros de necrosis.

Se trata de un elemento que se necesita en cantidades muy pequeñas, así que es realmente raro encontrar deficiencias de cobre. A pesar de todo es una posibilidad a tener muy en cuenta incluso en plena naturaleza ya que, por ejemplo, muchos suelos en Australia son extremadamente pobres en cobre, además de otros micronutrientes como el zinc, el molibdeno, etc.. También es importante tener en cuenta que hay que ser muy cuidadoso con los aportes extra de cobre pues rápidamente pueden alcanzarse los niveles de toxicidad. En realidad el margen entre la carencia y la toxicidad por exceso es muy estrecho para este elemento. El cobre se encuentra presente en diversas enzimas y proteínas.

Molibdeno:
Los síntomas de su falta pueden ir de una clorosis en la parte de la hoja situada entre las venas de las hojas más viejas, o incluso en pleno tallo, avanzando hasta las hojas más jóvenes, hasta el desarrollo de hojas retorcidas y deformes.

Realmente se sabe muy poco sobre como es absorbido o como se procesa en el interior de las células de las plantas, quizá por el hecho de que sea un elemento utilizado en cantidades traza, es decir, en cantidades realmente minúsculas. Parece jugar un papel en los procesos relacionados con el nitrógeno. Es quizá el elemento necesitado en menor cantidad de todos los listados por lo que su carencia es algo realmente raro. A pesar de eso pueden llegarse a producir en suelos muy deficitarios en este elemento como son los australianos, al igual que pasaba con el cobre.

Níquel:
Se trata de un elemento esencial que forma parte de determinadas enzimas necesarias para evitar la excesiva acumulación de urea en los tejidos vegetales. Las extremas carencias de este elemento provocan una acumulación de urea tal que las puntas de las hojas llegan a necrosarse ya que la enzima encargada de su eliminación no puede formarse. Cultivando en ambientes muy pobres en níquel puede llevar a la situación de que las semillas se conviertan en no viables siendo incapaces de germinar.

La mejor forma de evitar problemas de carencias es evitarlas en la medida de lo posible. Para ello hay que empezar cuidando el sustrato en que se planta: su capacidad de drenaje, de intercambio iónico, su composición, etc. Seguidamente se debe cuidar también el agua de riego. Esta debe ser lo más pura posible, pues cualquier sustancia extraña que transporte se irá acumulando en el sustrato y puede llegar a dificultar la absorción de algunos elementos esenciales, aunque solo sea por el simple método de modificar las condiciones del sustrato. Y finalmente debe prestarse especial atención a aquellos elementos que se añadan deliberadamente al sustrato, ya sea en forma de abonos, ya sea en forma de complementos: los excesos pueden ser tanto o más problemáticos que las carencias.En general se suele recomendar el uso de abonos de origen orgánico ya que dado su forma de funcionamiento, deben ser descompuestos por bacterias, el aporte de elementos es pausado y muy variado. Se evitan así los riesgos de sobredosis o de carencias de aquellos elementos que no vayan incluidos en la fórmula del abono químico utilizado. También es cierto que en ocasiones es útil, o incluso recomendable, el uso de abonos químicos. Precisamente ante situaciones de carencias concretas puede ser una forma rápida de solventarlas, siempre que el abono contenga el elemento problemático, claro está. Además de proporcionar un elemento de control más sobre la planta, como por ejemplo los abonos libres de nitrógeno usados de cara al otoño. En cualquier caso siempre se debe ser muy cuidadoso con el uso de estos abonos químicos pues un error en la dosis puede resultar fatal para la planta. Y además hay que tener presente que uno puede cultivar perfectamente usando casi exclusivamente abonos orgánicos, mientras que no siempre es posible decir lo mismo de los químicos. Como casi siempre se debe buscar un compromiso. Un equilibrio.


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Especiales Clasificación según su estilo: (V) Barrido por el viento (Fukinagashi)

Especiales
Estilo de tronco único
  • Se trata de estilos que, a pesar de poder ser considerados como una simple derivación, de alguno de los anteriores con el paso del tiempo han adquirido personalidad propia.

  • Barrido por el viento (Fukinagashi):Se podría llegar a afirmar que el estilo barrido por el viento puede ser uno de los estilos mas fascinantes en el sentido que hay pocos que como él lleguen a representar con tal dramatismo la interacción entre el árbol y los elementos.En un sentido meramente práctico se trata de un estilo que permite aprovechar ejemplares con falta de equilibrio, o con una gran falta de ramas en alguno de sus lados. Eso sí, al elegir el material se debe tener algo de cuidado pues no todos los árboles con predominio de ramas en uno de sus lados resultan aprovechables. Se debe tener muy en cuenta la línea del tronco y la presencia de fuertes raíces que evoquen la lucha de la planta por mantenerse agarrada al suelo.En función de la intensidad del viento que se desee evocar los efectos sobre el árbol serán mas o menos acusados, pasando de troncos prácticamente rectos con las ramas orientadas predominantemente en una dirección para vientos suaves, hasta dramáticos troncos inclinados hasta formar un semi-cascada para representar un entorno de fuertes vientos. Prácticamente cualquiera de los estilos principales puede ser convertido en un barrido por el viento con solo reposicionar adecuadamente las ramas.En cualquier caso deben abundar las zonas muertas en aquellas partes del árbol situadas contra el viento pues son las que sufre directamente sus efectos desecantes y su fuerza mecánica, mientras que las ramas deben orientarse a favor de éste, de la misma forma que habrían sido modeladas en la naturaleza.No se trata de un estilo fácil precisamente, es más para no pocos representa uno de los más complicados de realizar, pues no resulta trivial conseguir un aspecto natural en la distribución de las ramas manteniendo la sensación de profundidad que nos aleje de ejemplares en dos dimensiones

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